El mes de enero en Madrid marca un punto de inflexión en la actividad de la ciudad. Mientras las calles se vacían por las bajas temperaturas y las decoraciones navideñas regresan a sus cajas, bajo la superficie ocurre un movimiento migratorio invisible pero constante. Si bien tendemos a asociar las plagas con el calor del verano, el invierno trae consigo un desafío diferente y, a menudo, más complejo de detectar: la búsqueda desesperada de refugio por parte de roedores.

Tu trastero, ese espacio que quizás solo visitas un par de veces al año, se convierte en esta época en el objetivo principal de ratas y ratones. No es casualidad; es supervivencia. Mientras nosotros subimos la calefacción en casa, los roedores buscan desesperadamente un entorno que imite esas condiciones, y lamentablemente, las zonas de almacenamiento de las comunidades de propietarios en Madrid ofrecen el escenario ideal.

En este artículo, desde Servicios Extermir, desglosamos las razones biológicas y estructurales de este fenómeno, cómo identificar si ya tienes «inquilinos» y por qué actuar rápido es la única forma de evitar daños mayores.

La ciencia del frío: ¿Por qué eligen tu trastero?

Para entender el problema, debemos entender al enemigo. Los roedores son animales homeotermos (de sangre caliente), lo que significa que necesitan mantener su temperatura corporal estable para sobrevivir. El invierno madrileño, con sus heladas nocturnas, supone una amenaza mortal para ellos si permanecen a la intemperie.

¿Por qué eligen específicamente los trasteros y no se quedan en las alcantarillas o parques? La respuesta reside en la tríada de la supervivencia:

  1. Estabilidad Térmica: La mayoría de los trasteros en Madrid están ubicados en sótanos o plantas bajas, protegidos por la estructura del edificio. Aquí, la temperatura rara vez desciende al punto de congelación, creando un microclima confortable para la cría.
  2. Seguridad y Silencio: A diferencia de un local comercial o una vivienda habitada, un trastero tiene un tráfico humano casi nulo. Esta falta de perturbación permite a las ratas y ratones explorar, marcar territorio y anidar sin el estrés de ser descubiertos inmediatamente.
  3. Materiales de Construcción (Tu equipaje): Para un roedor, tu trastero no es un almacén de recuerdos, es una ferretería gratuita. El cartón de las cajas, los textiles de la ropa de otra temporada, el papel de periódicos viejos y los plásticos son materiales perfectos para construir nidos aislantes y seguros para sus crías.

Señales silenciosas: Detectando la presencia invisible

El mayor peligro de una infestación en un trastero es el tiempo que transcurre desde que entran hasta que te das cuenta. Al no ser una zona de paso diario, la colonia puede crecer exponencialmente antes de ser detectada. Sin embargo, si prestas atención la próxima vez que bajes, hay indicios que no fallan:

El rastro biológico (Excrementos y Orina)

Es la prueba más irrefutable. Los excrementos de roedor varían según la especie: los del ratón doméstico (Mus musculus) son pequeños, de unos 3-6 mm y extremos puntiagudos, similares a granos de arroz negro. Los de rata (Rattus norvegicus o Rattus rattus) son más grandes, de hasta 20 mm, y con forma de cápsula o hueso de aceituna. Suelen encontrarse agrupados en rincones, detrás de cajas o a lo largo de los rodapiés. Además, el olor a orina es muy característico: un hedor fuerte, similar al amoniaco, que se intensifica en espacios cerrados.

Daños estructurales y materiales (Roeduras)

La palabra «roedor» proviene del latín rodere (roer). Sus incisivos nunca dejan de crecer, por lo que tienen la necesidad fisiológica de desgastarlos constantemente. Esto se traduce en daños visibles: cajas con agujeros irregulares, esquinas de muebles mordisqueadas y, lo más peligroso, cables eléctricos pelados. En Servicios Extermir hemos atendido urgencias en comunidades donde un cortocircuito provocado por roedores ha dejado sin luz a todo el edificio o ha inutilizado puertas de garaje automáticas.

Marcas de grasa (Smear marks)

Al desplazarse siempre pegados a las paredes por seguridad, la grasa y suciedad del pelaje de los roedores deja manchas oscuras en las esquinas o en los puntos de acceso estrechos por donde se cuelan. Si ves manchas negruzcas a la altura del rodapié, es muy probable que sea una «autopista» activa de roedores.

Los riesgos reales para tu comunidad y salud

Tener roedores en el trastero no es solo una cuestión de higiene o de perder unos cuantos libros viejos. Los riesgos van mucho más allá y afectan directamente a la salubridad de todo el edificio.

  • Vectores de enfermedades: Las ratas y ratones son portadores de bacterias, virus y parásitos. Enfermedades como la leptospirosis, la salmonelosis o el hantavirus pueden transmitirse no solo por mordedura, sino por el contacto con superficies contaminadas por su orina o heces. Al manipular objetos del trastero y subirlos a casa, estás introduciendo estos patógenos en tu hogar.
  • Destrucción de patrimonio: Ropa, documentos, muebles antiguos y electrodomésticos pueden quedar inservibles en cuestión de días. La orina de roedor es altamente corrosiva y difícil de eliminar de tejidos y maderas.
  • Riesgo de incendio: Como mencionamos, su hábito de roer cables es una causa común de incendios eléctricos en zonas no vigiladas.

Por qué los remedios caseros fallan en invierno

Es tentador intentar solucionar el problema con trampas adhesivas o cebos de supermercado, pero en el entorno de un trastero, la eficacia de estos métodos es mínima.

Los roedores son animales neofóbicos (desconfían de lo nuevo). Si colocas una trampa en medio de su camino habitual, la evitarán. Además, los productos de uso doméstico suelen tener concentraciones de principio activo muy bajas, insuficientes para erradicar una colonia entera. A menudo, solo consiguen eliminar a los individuos más débiles o jóvenes, mientras los adultos reproductores aprenden a evitar el peligro y siguen criando en zonas inaccesibles, como falsos techos o cámaras de aire.

La solución profesional de Servicios Extermir

En Servicios Extermir entendemos que cada trastero y cada comunidad en Madrid es un mundo. Por eso, no aplicamos soluciones genéricas, sino un protocolo de desratización técnica adaptado:

  1. Inspección Técnica Gratuita: Evaluamos el nivel de infestación y localizamos los puntos de entrada (grietas, bajantes, pasos de tuberías). Sin cerrar la entrada, la plaga volverá.
  2. Tratamiento de Choque y Mantenimiento: Utilizamos rodenticidas de uso profesional, de alta palatabilidad y eficacia, colocados siempre en portacebos de seguridad. Estas cajas protegen el veneno del polvo y la humedad, y lo más importante, evitan que niños o mascotas puedan acceder a él accidentalmente, algo vital en comunidades de vecinos.
  3. Monitorización: No basta con poner el tratamiento; hay que vigilar el consumo para asegurar que la colonia ha sido erradicada por completo.
  4. Certificación D+D+D: Emitimos el certificado sanitario correspondiente que garantiza que tu espacio cumple con la normativa vigente de control de plagas, algo esencial si el trastero pertenece a un local comercial o empresa.

Enero es el momento de actuar

No esperes a la primavera para revisar tu trastero. El invierno es la temporada alta de intrusión de roedores en interiores. Proteger tu espacio de almacenamiento ahora te ahorrará disgustos, dinero y riesgos sanitarios en el futuro.

En Servicios Extermir, llevamos más de una década protegiendo los hogares y negocios de Madrid. Nuestra respuesta es rápida, discreta y, sobre todo, eficaz.

¿Has visto indicios de roedores o quieres prevenir antes de que sea tarde?

Contacta con nosotros. Estamos disponibles las 24 horas, los 365 días del año, porque las plagas no descansan ni en festivos.